La vida de Dacris (2)

Cuando se quiso dar cuenta ya se encontraba sentado en un margen del camino. Las piernas entrecruzadas dibujaban un aspa que le cortaba el cuerpo en dos. La mirada pérdida y los ojos a medio abrir. Percibió que le molestaba la luz. Nunca le había pasado antes. Claro que no recordaba la última vez que miraba para ver. Incluso sentía una punzada al final del nervio óptico. Una forma de protesta por una función casi olvidada.

A pesar de tanta novedad y confusión se iba tranquilizando como una niña acunada en los brazos de su padre. Había conseguido desplazar los hombros dos centímetros atrás y así le cuadraba la figura. Ya giraba la cabeza. Primero a la derecha. Luego un poco hacia arriba. Y ya más tarde hacia la izquierda. Dibujaba así un semicírculo completo. Exhalaba un sonido ronco para terminar con un silbido agudo. Se estaba desperezando.

Un cosquilleo le invadía el estómago. Las mariposas, sobre las que tuvo conocimiento en algún texto perdido que cayó sobre sus manos, revoloteaban por todos lados. Ese jugueteo ya le dibujaba una nueva expresión en la cara. Se balanceaba entre la incredibilidad y la curiosidad. Una misma fuerza que le levantó casi de un salto y le puso a caminar.

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