Pongamos que hablo de Madrid (7)

Deciamos en el post anterior que “resumiendo se trata de elegir entre un Madrid individualista, donde a las personas se les deja a su suerte y un Madrid solidario donde se viaja acompañado”.Y es muy importante que quede claro que hay que elegir entre dos modelos distintos de convivencia.

La derecha tiene uno propio y la izquierda otro. Y tenemos que transmitir esta diferencia de forma clara. No se trata de limitar el modelo de la derecha, de darle una cara humana, sino de ofrecer algo distinto. Si fracasamos en el diseño de nuestra alternativa y/o en la comunicacion estaremos perdidos.

Retomemos nuestra línea argumental. La derecha ofrece un Madrid individualista donde te dejan a tu suerte y la izquierda defiende un Madrid solidario donde se camina en grupo.

El modelo de la derecha se sustenta sobre los elementos ya comentados, una red de transporte, infraestructuras físicas, jardines, ocio, cultura, seguridad, limpieza, Madrid Olimpico y fútbol.

Y el de la izquierda sobre el valor de lo publico, la apuesta por la modernidad, la defensa de la sostenibilidad, la extension de la solidaridad y el avance hacia la emancipación de la ciudadanía.

Como poco tenemos que reconocer que los ingredientes son muy diferentes. Y siendo esto así ¿cómo puede ser, que visto lo visto, el resultado final no parezca tan distinto? Veamos.

El discurso de la derecha es mucho menos ideológico. Se define por un conjunto de actuaciones concretas. Por cierto muy asumibles. En cambio el de la izquierda es más abstracto, más idealista. Además, si recordamos una de las ideas que planteábamos en otro post anterior sobre Madrid, parece que la Ciudadanía no pide mucho más a su administración local que lo que plantea la derecha.

Y posiblemente en este punto esté la trampa. La izquierda, partiendo de un planteamiento ideológico bien definido, se desliza hacia el marco de la derecha cuando concreta sus propuestas. En el ámbito local, por el tipo de competencias que se gestionan, este fenómeno puede ser más dramático. Las razones son claras. Como acabamos de comentar parece que esto es lo que quieren los vecinos, no piden más, y en alguna medida somos rehenes del discurso único que ha ganado mucho espacio desde la caída del muro de Berlin.

Y ahora entendemos porque hay que reconocer que la derecha se lo ha “currado” mucho y bien en estos años. Nos llevan a su terreno sin que nos demos cuenta, además debatimos en dos planos distintos. Nosotros en uno más ideológico y ellos en uno más concreto, y que por cierto es asumible.

¿Entonces la derecha no tiene ideología? Claro que sí. Lo comento en el proximo post.

Continuará…

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