La felicidad como valor politico de la izquierda

Estaba leyendo la Declaración de Independencia de las Colonias americanas de 1776 y me he quedado con este párrafo:

“Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Supongo que la inclusión del derecho a la felicidad en este texto fue una forma de expresar secularmente el valor supremo de todo Estado cuya soberanía recae sobre el pueblo, la libertad.

Sin embargo en nuestra Constitución de 1978, doscientos y dos años después, se habla de libertad pero no de felicidad, lo que considero una omisión importante, posiblemente debido al difícil consenso de la época.

La felicidad es un estado emocional individual que se alcanza de forma subjetiva y es fruto del equilibrio interno de la persona y de esta con los demás.

Es cierto que es un concepto lleno de espiritualidad, pero considero aún así que es un derecho fundamental de los seres humanos. Reconocerlo tiene un gran valor político y además puede cambiar comportamientos sociales.

Vivimos en una sociedad competitiva donde el ganador se lo lleva todo. Es decir ganando hacemos infelices a los demás, y para ganar hay que renunciar a la felicidad. Estas son unas creencias que tenemos grabadas en nuestro cerebro.

Pues bien yo creo que en esta vida no es importante ganar, sino ser feliz y compartir esa felicidad. Para mi la felicidad de las personas no sólo es un principio constitucional sino que además es un valor propio de la izquierda secular.

Advertisement