No te quieres enterar que las TIC son transversal

Mucho se habla sobre la importancia de las TIC. Pero la verdad, ya sea de forma interesada o por desconocimiento creo que no se entiende bien su gran alcance.

Las TIC no son cualquier tecnología, a diferencia de otros avances e innovaciones, éstas son tecnologías sociales que se ponen al servicio de las personas.

Se ha dicho mucho sobre el impacto que tienen sobre la vida cotidiana tanto pública como privada, pero lo verdaderamente importante es que las TIC empoderan a las personas y a las pequeñas y medianas empresas.

Internet les sitúa en una posición de igualdad frente a los gobiernos, los creadores de opinión y las grandes corporaciones. Es decir las barreras de entrada desaparecen y el límite lo ponen las capacidades que podamos tener.

Son totalmente revolucionarias al igual que fue la imprenta, la radio, el teléfono y la televisión. Pero con una gran diferencia. En este caso la persona común es la que se beneficia más. Si se utilizan correctamente, el efecto es multiplicador. Pongo un par de ejemplos.

Antes si alguien tenía una opinión necesitaba que un gobierno o un medio la “comprase” para que se diera a conocer. Hoy ya no es necesario. Enciendes el ordenador y la publicas. O mejor dicho el móvil y la mandas por twitter.

Lo mismo sucede si se trata de poner en marcha una iniciativa empresarial. Por ejemplo si quieres vender naranjas en Madrid y vives en Valencia, pues publicas una web y listo. No necesitas intermediarios y a un coste mínimo. Se podrían poner miles de ejemplos más.

Internet es un espacio comercial, es un ágora de conocimiento, es una plaza del pueblo… lo es todo a la distancia de un click. Su impacto es tan brutal que al igual que los operadores europeos de telecomunicaciones, yo tambien considero que es un derecho humano más.

Ya para terminar, la red de redes cambia tantas cosas que nuestra forma de pensar se ha quedado atrasada. Lo primero que tenemos que hacer es evolucionar culturalmente. Esto requiere dos cosas: humildad para reconocer que nos hemos equivocado, y valentía para rectificar a tiempo. Yo lo acabo de hacer. ¿Quién es el siguiente?